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miércoles, 29 de octubre de 2008

IDEAS PARA UN EDIFICIO CON 175 VIVIENDAS DE USO MIXTO

IDEAS PARA UN EDIFICIO CON 175 VIVIENDAS DE USO MIXTO:
DESPACHO PROFESIONAL Y VIVIENDA




La aparición de nuevos grupos familiares y de una nueva estructura laboral han producido grandes cambios en el modelo clásico de familia. De este modo la célula familiar está siendo complementada por nuevas formas de convivencia, como pueden ser: familias monoparentales, solteros, divorciados, parejas sin hijos, ancianos etc...

Otro grupo importante, son las personas que pueden desarrollar su actividad laboral en su vivienda, ya sean profesionales liberales o asalariados, como: arquitectos, diseñadores, artistas, informáticos, ingenieros, abogados, economistas, etc... De esta forma la línea que separa la vida profesional de la vida familiar cada vez es menos nítida.

En ese intento de revisión de los patrones que hasta ahora habían guiado el concepto de la vivienda colectiva nace esta propuesta. Por tanto consideramos, como punto de partida, la vivienda colectiva como elemento donde confluyen simultáneamente varias funciones para generar una nueva tipología que condense todas estas necesidades. Además, este tipo de hábitat debe ser adaptable a las necesidades particulares de cada usuario.

EL MÓDULO DE VIVIENDA:

El esquema general de la vivienda tipo se compone de dos espacios independientes, distribuidos en dos plantas (dúplex) con sus respectivas entradas: una de servicio público para la oficina o despacho situada en el nivel dos y la segunda, más privada, para el acceso a la vivienda particular. Una escalera situada en la parte intermedia de la planta permite la conexión de las dos áreas (pública y privada) manteniendo su autonomía. La escalera interior de cada dúplex marca el eje vertical que sirve como nexo de unión entre los módulos de vivienda inmediatamente superior e inferior y la forma en “L” de la sección de esta piezas permite su macla en el plano horizontal de la planta.



Todas estas viviendas pueden adaptarse a distintas formas de vida, pudiendo transformarse en una vivienda con una zona de trabajo autónoma, con accesos separados (plantas a distinto nivel); en una casa para una familia tradicional, en un taller para un artista o en un despacho para un arquitecto, abogado etc... De este modo y según vayan variando las situaciones familiares o laborales se podrá modificar el espacio libremente y con la mayor facilidad gracias a la versatilidad de la planta.



MODELOS DE VIVIENDA:

Dentro de las ciento setenta y cinco viviendas que componen el proyecto existe gran variedad de tipos (24 modelos) con superficies que varían desde los 43m2 útiles (vivienda ) y 36m2 útiles (oficina), hasta los 140m2 útiles (vivienda) y 76m2 útiles (oficina).




LAS ZONAS COMUNES:

Los espacios comunes ganan terreno en el edificio. Además de ampliarse las infraestructuras deportivas en las cubiertas ajardinadas del inmueble, se crean zonas de juegos para niños y guarderías, se habilitan locales comunitarios como lugar de reunión y ocio de los vecinos, etc...

El edificio alberga, además, otros usos complementarios como son: locales comerciales en planta baja, centro de negocios, centro médico, salas polivalentes de uso para residentes, etc...
Este mestizaje en la funcionalidad y distribución de usos dotan al edificio de una complejidad aparente pero flexible, donde el programa como elemento fijo pierde sentido. Hablamos de espacios convertibles y adaptables a las necesidades requeridas en cada momento, lo que permite su transformación según las necesidades de sus habitantes.



LA VIVIENDA:

La vivienda se genera a partir de un espacio diáfano en dos alturas donde el usuario puede definir particularmente el uso específico de cada estancia; o lo que es lo mismo, es un desarrollo occidentalizado de los tradicionales conceptos multifuncionales de la vivienda japonesa (fusuma) llevados a una dimensión contemporánea y adaptada a nuestra tradición. La habitación se puede transformar en un dormitorio, un despacho, un salón, etc... O por el contrario, se puede optar por una vivienda de planta libre tipo “loft”. Esta decisión la debe tomar el usuario condicionado por sus necesidades.

En la arquitectura japonesa, los fusuma o shôji -paredes de madera o de papel- son rectángulos verticales opacos que se deslizan de lado a lado para redefinir espacios dentro de un cuarto, o se usan como puertas. Normalmente miden 91cm de ancho por 1,83cm de alto, el mismo tamaño que un tatami y tienen dos tres centímetros de grosor. Estos elementos crean un ambiente muy acogedor, donde predominan las sombras y la media luz, en la arquitectura actual contemporánea han sido sustituidos por grandes puertas o muros de vidrio, que permiten igualmente dicha comunicación.

El concepto “ma” japonés, cuyo ideograma engloba significados tales como 'espacio', 'relación', 'intervalo', 'período' y 'pausa', dependiendo del contexto, es fundamental para definir la idea de espacio en la cultura japonesa. En arquitectura este término sirve para hablar de la distancia o espacio existente entre dos soportes, o el espacio entre dos o más paredes, o entre las rocas del jardín, entre los edificios, pero también puede utilizarse para todo aquello entre lo que exista una relación, ya sean personas u objetos. Es esta relación entre los pilares, entre los muros, entre los vanos y lo macizo, entre unos con otros, lo que da como resultado la armonía arquitectónica.

También en la arquitectura japonesa, entre el interior y el exterior existe una relación que no es percibida como confrontación; por ello la pared carece de esa función defensiva y no es una barrera insalvable, sino que puede desplazarse para dejar paso a la directa comunicación de espacios. Por el contrario, las paredes en occidente están concebidas como barreras defensivas que separan ambientes que se sienten como opuestos. Al entender estas barreras como elementos móviles y permeables (tabiques o puertas correderos ocultos o no y/o pivotantes) se ofrece, frente a la distribución y concepto convencional, la ventaja de una gran flexibilidad y una mejor adaptabilidad de las diferentes estancias que forman la vivienda a los usos particulares de cada persona o unidad familiar.

No solamente las paredes se tratan de este modo, los elementos fijos de separación que no comunican espacios se entienden como elementos de mobiliario que pueden a su vez manipularse, transformarse y adaptarse a las necesidades de cada momento, cambiando su piel y funcionalidad según convenga...